¿Cómo han cambiado los cementerios en el último siglo?

Una tesis doctoral de la ETSAM analiza los cambios que han marcado la arquitectura de estos espacios, en los que cada vez se opta más por dar protagonismo al paisaje y los elementos naturales.

31.10.12

A lo largo de la historia, el hombre ha destinado espacios especiales para honrar a sus muertos: los cementerios. A medio camino entre la arquitectura y el paisajismo, el diseño de estos espacios ha evolucionado en el tiempo en paralelo a las sociedades.  

cementerioEstablecer cuáles son los rasgos que permiten atribuir un significado sagrado a un territorio y definir cómo el hombre transforma un lugar para hacerlo receptor de contenidos conmemorativos y trascendentes, es el objetivo de la tesis doctoral “Espacio, paisaje y rito: formas de sacralización del territorio en el cementerio europeo del siglo XIX”, presentada por Marta García Carbonero, de la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid (ETSAM-UPM).

Este trabajo se centró en los cementerios de Liubliana, Hilversum, Fráncfort, Nagele, Módena, Múnich, Estocolmo, Étaples, San Vito d’Altivole e Igualada. Todos ellos se analizaron mediante consultas de antecedentes bibliográficos y visitas a los centros para contrastar la realidad construida con la documentación  inédita localizada en archivos tanto públicos y de particulares.

“El cementerio ha sido un campo abonado para la experimentación proyectual, proporcionando algunos de los hitos arquitectónicos más relevantes del último siglo”, explica Marta García Carbonero. “Aunque en el recinto funerario las necesidades que imponen los rituales han prevalecido sobre el imperativo funcional, la secularización de la sociedad y la recuperación de la cremación hacia 1900, han dado lugar a una nueva relación con la muerte que se refleja en estas construcciones”, continúa.

El análisis pone de manifiesto cómo, detrás de planteamientos diversos, la organización del recinto del cementerio se ha mantenido con un patrón regular. Sin embargo, el paso del tiempo ha dado lugar a un abandono del cementerio monumental  y del cementerio-parque, las tendencias dominantes en el siglo XIX; para dar lugar a un nuevo modelo que se implanta en el medio urbano o en la periferia de las ciudades, lo que ahora define sus características.

El paisaje como símbolo de lo sagrado

Otras de las tendencias que se han impuesto en los cementerios del siglo XX son el aprovechamiento del suelo para acomodar el mayor número de tumbas y la distribución de los espacios de manera que se favorezca el tránsito de personas y de los vehículos que portan el féretro hasta su tumba o nicho.

Por otra parte, la ampliación de las redes de transporte público ha favorecido que los cementerios se ubiquen más lejos del casco urbano, lo que ha llevado a los arquitectos a desarrollar un modelo más centrado en la naturaleza y en la integración del cementerio con el paisaje.

“En los nuevos modelos de cementerio, se huye del medio urbano y se busca la unión de la arquitectura y el paisajismo para crear nuevos cementerios en los que se establece una relación más simbólica con la naturaleza y en los que los elementos del paisaje se usan para apelar a lo sagrado”, explica Marta García.